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sábado, 14 de abril de 2018

Arroz frito con camarones y champiñones


Nos gusta mucho el arroz frito y en realidad es un platillo de la cocina oriental muy fácil de hacer y de adaptar a los ingredientes que tengamos en casa. En esta ocasión les presentaré dos opciones: En una el ingrediente principal es el camarón y en la otra, los champiñones, pero en cuanto al resto y la preparación, es todo exactamente igual. Una versión vegetariana y otra con proteína animal. Lo hice de las dos formas porque preparé dos tazas de arroz al vapor y rinde más o menos para unas ocho tazas de arroz ya cocido, de manera que me sobró la primera vez y después lo volví a cocinar pero con champiñones, es decir, no preparé uno con los dos ingredientes pero se puede.
No me entretengo más y voy directo a la receta. Hay que leerla toda, incluyendo las notas, antes de empezar.

Arroz frito con camarones.

Ingredientes

2 taza de arroz
4 tazas de agua
2 huevos
½ kilo de camarones pelados y limpios
½ taza de chícharos
½ taza de zanahorias
½ cebolla picada finamente
½ taza de cebollín picado finamente
1 trocito de jengibre, pelado y finamente picado
2 cucharadas de salsa de soya
1/8 de cucharadita de ajinomoto
Pimienta al gusto
Aceite de cártamo, el necesario
1 chorrito de aceite de ajonjolí o sésamo

Preparación

Primero se pica todo lo que hay que picar. Empecé con las zanahorias porque luego se ponen a cocer con los chícharos y un poco de sal, 15 minutos; se escurren y se vierten en un tazón con agua con hielo para detener la cocción y reavivar los colores. Claro que los chícharos, como son naturales, se tienen que sacar de las vainas.
Chícharos y zanahorias al natural; sé que hay enlatados y congelados que sacan de apuros, pero la diferencia de calidad y sabor es notable cuando se preparan así. Sólo nos llevará poquito tiempo más y es todo, vale la pena.
Se pican la media cebolla, el cebollín (los rabos de las cebollitas Cambray) y el trocito de jengibre.
Los camarones se pelan y se limpian, que es retirarles el intestino. Esto es fácil, con un corte en el lomo y luego con ayuda de un palillo (mondadientes) salen rápido.

Para cebollín fresco, basta con comprar cebollitas Cambray y cortar los rabos (las cebollitas se reservan y se sancochan en aceite de oliva con un poco de sal y quedan deliciosas hasta como botana).
Hay que tener a la mano la salsa de soya y el ajinomoto.
Bien, en un wok de preferencia y si no en un sartén grande, se calientan los aceites y se fríe primero, el huevo batido con un poco de sal.

Para cuatro tazas de arroz cocido al vapor, dos huevos. Se baten y se fríen en un chorrito de aceite neutro (a mi me gusta de cártamo pero puede ser de maíz o de canola) y un chorrito de aceite de sésamo o ajonjolí. Se fríe al punto deseado y se pasa a un tazón en donde se van colocando los demás ingredientes ya fritos.
Se revuelve y ya que está listo se pasa a un tazón grande en donde se irá poniendo todo lo que se va friendo.
Siguen cebolla, cebollín y jengibre. En cuanto acitronen o se vean transparentes, se sacan y se ponen en el tazón junto con el huevo; luego los chícharos y las zanahorias, previamente escurridos ya del agua de hielo; se sacan y, antes del arroz, se fríen los camarones; se retiran y sigue el arroz.

Después de los huevos se fríen cebolla, cebollín y jengibre al mismo tiempo, se sacan y siguen los chícharos y las zanahorias; se sacan y se fríen los camarones. Todo en el mismo wok.
Se fríe el arroz, si es necesario agregar un poco más de aceite se agrega y ya que luzca brilloso todo, se añade todo lo demás.
Se mezcla muy bien y con cuidado, se sazona con ajinomoto, pimienta y con la salsa de soya. Sólo unos minutitos a que se integren todos los sabores y es todo.

Se fríe el arroz y ya que luzca brilloso, se agrega todo lo que está reservado en el tazón. Se mezcla y se sazona con ajinomoto (sabroseador japonés, le da ese toque), salsa de soya y pimienta.

Si lo va a hacer con champiñones, se rebanan y se fríen en aceite. No se debe añadir sal porque si no sueltan todo su jugo, se deshidratan; y se incorporan al final junto con todo lo demás.

1.- Hay que tener cuidado con la sal porque lleva ajinomoto (glutamato monosódico) y salsa de soya que de por sí son salados, pero la sal que agregué a los chícharos y zanahorias para la cocción y para el huevo, no estuvo de más.
2.- También hay que tener cuidado con el aceite. Se debe poner poquito cada vez porque si no se absorbe de inmediato y quedaría el arroz frito sí, pero aceitoso y no se trata de eso. El aceite de sésamo sólo se pone la primera vez, de manera que es el huevo el que aporta ese toque.
3.- Respecto a las cantidades de arroz. Preparé dos tazas de arroz al vapor que es tan simple como enjuagar el arroz bajo el chorro del agua fría si es posible; se deja orear o secar un poco y mientras se pone a hervir el agua; para dos tazas de arroz, cuatro de agua. En cuanto suelte el hervor se añade de golpe el arroz; hay que esperar a que rompa a hervir de nuevo para bajar el fuego y dejarlo medio tapado sin revolver ni tocar ni nada por unos 20 minutos hasta que el agua se haya consumido totalmente. Debo decir, y me funcionó muy bien, que cocí el arroz un día antes, así que para el día siguiente que lo preparé ya estaba frío y muy fácil de separar.
De las dos tazas de arroz me salieron aproximadamente ocho así que me alcanzó para cocinar dos veces, la primera, como ya dije, lo hice con camarones y la segunda con champiñones. Rinde mucho y muy bien.
4.- Se puede acompañar con la misma salsa de los baozí en este blog o así simplemente, quedó delicioso.
5.- Otras versiones: se pueden añadir apio y jícama finamente picados; pensé que le van bien también espárragos, brócoli y hasta coliflor, repollo o col y brotes de soya o frijol soya y claro, los champiñones u otro tipo de hongos, junto con el camarón; o filete cortado en trocitos (algún tipo de carne de res o ternera); puede ser carne de cerdo y/o pollo; próximamente lo voy a preparar con pulpo, ya les compartiré la foto en Facebook.
6.- Creo que es todo, cualquier duda o inquietud aquí pueden escribirla en los comentarios o en Laurel y su cocina de Facebook, es más fácil que me llegue la notificación.


Así que buen provecho y ¡hasta la próxima!

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Chiles rellenos de queso con salsa de hongos y arroz


Esta receta la inventó mi esposo pero no estoy segura de si es invento o simplemente producto de su memoria culinaria, ese bagaje que algunas personas acumulamos por lo general en la infancia, de cuando comíamos en casa de la abuela. Como sea, es una de las recetas que aprendí a hacer y que llegó para quedarse: es versátil, económica, laboriosa pero fácil y muy, pero muy sabrosa.
Se puede hacer en versión dietética y en versión normal con abundante crema (nata), aunque los chiles se sirven, invariablemente, sin capear. Y la idea de presentar esta como la receta de septiembre es que se trata de chiles rellenos. Algún día, cuando la nuez de Castilla esté más accesible (tanto por disponibilidad como por precio), con gusto les compartiré mi versión de los chiles en nogada, y sigo con las ganas de hacer mole, espero no tardarme mucho más, al cabo que el mole siempre está en temporada o siempre es temporada para el mole.
Bueno, pues chiles poblanos rellenos de queso Oaxaca, sobre una cama de arroz y bañados con una salsa de champiñones que pueden ser también hongos portobello o crimini, son los tres que he usado para esta preparación. 
Vamos a los ingredientes para tres o seis personas dependiendo del tamaño de los chiles (uno o dos por persona). Y se trata de un platillo que no requiere guarnición ni nada más.

Chiles rellenos de queso con salsa de hongos y arroz.

Ingredientes
6 chiles poblanos
250 gramos de queso Oaxaca (asadero o de hebra)
2 tazas de arroz
¼ de cebolla mediana
1 diente de ajo grande
Aceite el necesario
Sal de mar
1 rama de cilantro
2 chiles serranos
Cuatro tazas y 50 mililitros de agua
300 gramos de hongos
¼ de cebolla mediana
1 diente de ajo
Sal y pimienta recién molida
Aceite de oliva el necesario
2 cucharadas de crema (nata)
1 chorrito de leche
Crema (nata) al gusto para servir

Preparación

Chiles poblanos, champiñones, ingredientes para el arroz y sofrito de cebolla y ajo picaditos para el arroz.

Los chiles se asan en la estufa hasta que la piel luzca tatemada (quemada) y conforme estén listos se van metiendo a una bolsa de plástico para que empiecen a sudar. Ya que estén todos, se cierra la bolsa, se envuelve con un paño seco de la cocina y se dejan así el mayor tiempo posible.
Mientras, se prepara el arroz: Se pican finamente el ajo y la cebolla (al ajo se le retira el brote) y se sofríen en poco aceite hasta que acitronen o se vean transparentes; se añade el arroz y se revuelve constantemente hasta que suene como arenita al golpear el arroz en las paredes de la olla.

Aprovecho para exponer aquí la diferencia entre el cilantro y el perejil. Para quien tiene experiencia no hay problema, pero de pronto muchas nuevas cocineras y nuevos cocineros se confunden.. Las hojas del cilantro son "chinitas" y las del perejil, lisas. Espero que se alcance a apreciar bien la diferencia.

El arroz se sofríe hasta que suene como arenita mientras se revuelve, se añaden las cuatro tazas de agua, la rama de cilantro y los chiles serranos. La olla se tapa y se baja el fuego. Mientras se terminan de preparar los chiles y se colocan encima del arroz antes de que esté listo para que el queso se derrita con el vapor.
En ese momento se añaden las cuatro tazas de agua, todo a fuego alto. Se agregan la sal, la rama de cilantro y los chiles serranos (con un corte para evitar que estallen). En cuanto suelte el hervor se rectifica de sal, se vierten los 50 mililitros de agua, se tapa y se baja el fuego. Si tiene temporizador puede marcar entre 20 y 25 minutos dependiendo del arroz que use y de la altura sobre el nivel del mar. En Guadalajara, Jalisco con 20 minutos es suficiente.
Mientras está listo el arroz se prepara la salsa de champiñones: se pican finamente ajo y cebolla, y se sofríen en aceite de oliva. Se incorporan los champiñones rebanados (de preferencia se les retira la piel pero es medio laborioso) y se mezcla todo muy bien con una palita hasta que los champiñones lleguen a un punto en que no estén demasiado marchitos o deshidratados ni semicrudos. En ese momento se agregan las dos cucharadas de crema, el chorrito de leche (tanta como se desee de espesa la salsita) y se sazona con sal y pimienta recién molida.

Salsa de champiñones.
Los chiles ya limpios de piel, venas y semillas se rellenan con el queso y se colocan sobre el arroz unos cinco minutos antes de que esté listo. Se tapa la olla para que con el vapor los chiles se calienten y el queso se derrita.
Cuando pasen los 20 o 25 minutos y el agua del arroz se haya consumido por completo, se apaga el fuego, se bañan los chiles y el arroz con la salsa de champiñones y se deja reposar tapado unos tres o cinco minutos para que todo el guisado se impregne con la salsa.
Se sirve con una cucharada de crema encima, se puede acompañar con tortillas recién hechas y con aguacate o con rodajas de plátano macho frito. Claro que todo esto es para la versión normal.

¡Deliciosos!
Notas
1.- Es importante que no se pasen de tueste los chiles porque si no, será difícil rellenarlos. Se pueden asar y dejar sudando desde la noche anterior y al día siguiente cuesta menos trabajo limpiarlos.
2.- Cincuenta mililitros equivalen a un caballito tequilero convencional.
3.- Si se usa una taza como medida para el arroz, debe ser la misma para calcular el agua; y es una taza de arroz por dos de agua.
4.- Al ajo se le retira el brote antes de picarlo para quitarle lo indigesto que afecta a algunas personas.
5.- Los champiñones no se lavan. Con la mano o un trapito se les retira la tierrita y, en un momento dado, se les puede quitar la piel con ayuda de un cuchillo mondador, no es nada difícil.
6.- Es importante salar los champiñones después de haber añadido la crema y la leche, de lo contrario, se deshidratarían por completo. De alguna manera la crema ayuda a que los champiñones ya no se reduzcan o no mermen.
Hasta aquí llegamos con la receta del mes ¡buen provecho! y ¡hasta la próxima!

viernes, 21 de agosto de 2015

Milanesas al curry

Esta receta realmente es un invento. Hace algunos años fuimos a comer a un restaurante muy bueno que está en el barrio de Santa Tere, en Guadalajara, Jalisco. Está en la calle de Manuel Acuña entre Alfredo R. Plascencia y Bernardo de Balbuena. Se llama Usagui y basta con observar a los comensales para darse cuenta de que si la intención es comer buena comida japonesa, ahí es el lugar. La comunidad de japoneses en Guadalajara ahí es en donde come. Pues bueno, fuimos un día y mi esposo pidió una milanesa con salsa de curry que le fascinó. La probé y me gustó mucho también, así que discurrí prepararla sin mayores nociones que el haberla probado.
Ya no la venden aquí, hace años que no la encuentro en ningún lado, pero en algunas tiendas de esas grandototas vendían entre los condimentos una salsa dorada que era un polvito al que sólo había que agregarle agua para tener un gravy bastante bueno. El producto desapareció del mercado y dejé de hacer estas milanesas por mucho tiempo hasta que empezaron a llegar los reclamos y los antojos. 
Sé hacer gravy, así que las preparé un día así, primero el gravy con dos cucharadas de curry en polvo y listo. Bien, pero no tanto, como que el caldo estaba muy fuerte y dominaba mucho el sabor, el curry quedó casi anulado. En otra ocasión fue al revés, sabía demasiado a curry y hasta un poco amargosito.
Hace apenas unos días, descubrí en mi despensa una harina que compré creo que en uno de los supermercados de Chapala, el Super Lake o El Torito, no me acuerdo bien, voy a agregar la foto, y no me había dado cuenta de que incluía una receta para hacer gravy. Esta harina es muy suelta, muy ligera, se parece un poco a la salsa dorada, pero no está condimentada, así que añadí caldo de pollo, no muy fuerte, luego el curry y un toque de salsa inglesa. Quedó.

Milanesas al curry.

Ingredientes

milanesas de pierna de cerdo
1 paquete de pan molido 
1 o 2 huevos
1 chorrito de leche
¼ de cucharadita de perejil deshidratado
1 cucharada sopera de ajonjolí
Sal y pimienta al gusto
Aceite para freír, el necesario
3 tazas de arroz blanco preparado (ver aquí abajo la receta en la entrada del estofado de conejo)

                                           Preparación

El pan molido se mezcla con el perejil deshidratado y el ajonjolí. Los huevos se baten junto con el chorrito de leche y las milanesas se sazonan con sal y pimienta.

Se baten los huevos, se agrega el chorrito de leche, sal, pimienta y perejil. Al pan molido se le mezcla el ajonjolí y luego se pasan las milanesas, primero por el huevo y luego por el pan hasta que queden bien cubiertas.
Cada milanesa se cubre con el huevo, después con el pan molido preparado y se fríen en aceite muy caliente hasta que estén bien cocidas y doradas al gusto. Se colocan sobre papel absorbente para que escurran el exceso de aceite.
Se sirven sobre una cama de arroz blanco y se bañan con el gravy al curry.

Las milanesas se fríen y luego se ponen sobre una servilleta de cocina para escurrir el exceso de aceite.

Del gravy al curry

La característica de esta harina es que, además de ser all purpose, se mezcla muy rápido. 

Ingredientes
4 cucharadas de harina (ver foto)
1/2 taza de agua fría
2 tazas de caldo
1 chorrito de salsa inglesa
2 cucharadas de curry en polvo

Harina y curry en polvo.

Preparación
La harina se disuelve en el agua fría y luego se vierte en una ollita con capacidad para un litro. Se prende el fuego, se agregan el caldo y la salsa inglesa, y se revuelve constantemente hasta que desaparezcan los grumos. Se baja un poco el fuego y se incorporan las dos cucharadas de curry.

Aquí está el gravy al curry.
Notas: Si de plano no logra que los grumos desaparezcan, basta con colar la mezcla, quedará con una consistencia tersa.

Si no se consigue esta harina, entonces se puede preparar el gravy de la manera tradicional: se dora una cucharada para guisar de harina en un sartén hondo, y poco a poco se va añadiendo el caldo caliente, sin dejar de revolver para que no se formen grumos; se añade luego salsa inglesa y al final, cuando se haya vertido todo el caldo, las dos cucharadas de curry.
Claro que si encuentra la salsa dorada es mucho mejor, porque como está condimentada, basta con añadir agua y curry para obtener una salsa muy sabrosa.
Hasta aquí la receta de hoy, como siempre ¡hasta la próxima y buen provecho!

Milanesas al curry a mi estilo.


domingo, 16 de agosto de 2015

Estofado de conejo

Nunca en la vida lo había preparado. Lo comí una vez en alguna fondita en las faldas del Popocatépetl y me acuerdo que me supo a pollo. Fue un paseo accidentado porque subimos por una de las laderas del volcán, yo tendría 10 u 11 años, y estaba muy empinado. Era difícil caminar sobre arena negra y muy suelta, me acuerdo. No sé hasta dónde llegamos, yo creo que ni avanzamos gran cosa, pero de regreso, me sentí veloz y empecé a correr. Mal. De pronto parecía que volaba y sentía que mis pies tocaban mi cabeza. Terminé rodando, literal, cubierta de pies a cabeza con arena volcánica. Al llegar al refugio o albergue, entré al baño para quitarme la arena y con el agua congelada según yo me limpié los oídos, al rato me tronaban que no aguantaba el dolor. Recuerdo que traía una blusa blanca con estrellitas moradas, me gustaba mucho y no me la quería quitar. Pues bueno, ese día, probé por primera vez el conejo y había sido la última hasta esta semana que Pedro compró un conejo entero y me puso a cocinar, de hecho, tuve que despiezarlo (al final agrego fotografías), quedó muy rico y lo disfrutamos como todo; además la carne de conejo es magra, nutritiva y sabrosa. Sí se parece al pollo, pero tiene su propio sabor. Va la receta.

Estofado de conejo.
Ingredientes

1 conejo en piezas
4 papas grandes
3 zanahorias grandes
½ cebolla
2 dientes de ajo
2 chiles nuevos (o güeros)
1 chile serrano
1 jitomate
1 vaso de vino blanco
Aceite de oliva, el necesario
Agua
Tomillo
Romero
Laurel
Pimienta
2 cucharadas de harina
Sal

Preparación

Las piezas de conejo se salan y se fríen en aceite de oliva hasta que estén doraditas, hay que remover constantemente. Se retira y en el mismo sartén se sofríen la cebolla finamente picada; el ajo machacado y los chiles cortados en tiritas o julianas al gusto. Se agregan las dos cucharadas de harina y se revuelve muy bien para que no se hagan grumos y la harina se dore.
Las piezas del conejo se salan y se sofríen en aceite de oliva hasta que queden doraditas por todos lados. Se retiran y en el mismo sartén se sofríen cebolla, ajo y chiles. Luego se añade harina revolviendo constantemente para que no se hagan grumos y se dore parejo y luego se regresa el conejo al sartén.
Luego se regresan al sartén las piezas de conejo y se añaden las papas y las zanahorias peladas y cortadas en cubos, luego el jitomate picado. Se sofríe todo durante un buen rato, se vierte el vino blanco, agua hasta cubrir el estofado y las hierbas y condimentos: tomillo, laurel, romero, sal y pimienta.
Se agregan el jitomate, las papas y zanahorias, vino blanco, agua, especias y condimentos y se deja a fuego medio hasta que las verduras estén en su punto, no deben pasarse de cocidas.
Se baja el fuego y se deja en la lumbre hasta que las verduras estén suaves (son mejor si no se desbaratan de tan cocidas) y el caldo espese.
Se acompaña con arroz blanco, birote, mantequilla y vino blanco.

Estofado de conejo con arroz blanco.

Arroz blanco

El arroz blanco se prepara de muchas formas, enjuagado, sin enjuagar, sofrito, cocido, al vapor, con verduras, sin ellas, en fin. Esta manera me gusta mucho y quedó muy bien con el conejo.

Ingredientes
1 taza de arroz
2 tazas de agua
½ cebolla chica finamente picada
1 diente de ajo finamente picado
2 chiles serranos
1 rama de cilantro
Sal
Aceite, el necesario

Preparación

El arroz se enjuaga bajo el chorro del agua fría y se deja secando en una coladera. Mientras, se pican finamente ajo y cebolla. Se calienta aceite en una olla y se fríen primero la cebolla y el ajo, luego los chiles y el arroz hasta que suene como arenita. No debe dorarse.
Ajo y cebolla finamente picados para el arroz; el arroz enjuagado y secándose. Se sofríen cebolla y ajo, se añaden os chiles, el arroz y cuando suene como arenita se vierte el agua.
Se vierten las dos tazas de agua y se agregan la rama de cilantro y la sal. En cuanto suelte el hervor se baja el fuego lo más posible, se tapa la olla y se deja hasta que se consuma todo el líquido. 
Los chiles se pueden sofreír junto con la cebolla y el ajo o simplemente agregarlos cuando se pone la rama de cilantro y la sal; también se pueden suprimir, pero le dan un sabor especial. Una vez hice el arroz sin chile y sin cilantro y no, qué bárbaro, no lo vuelvo a hacer. Es mucho lo que aportan.
El tiempo varía de un lugar a otro y de estufa a estufa, pero más o menos son de 20 a 25 minutos. Se retira de la hornilla y destapado se deja reposar unos cinco minutos antes de revolverlo para servir, si no se hace esto, se apelmaza.

Técnicas culinarias

De cómo despiezar un conejo
El conejo se extiende sobre una tabla y con la mano se retiran los riñones, el hígado y toda la grasa que está alrededor. Es muy fácil de quitar.
El conejo se coloca sobre una tabla o superficie lisa para cortarlo; esta es una "tabla" de un materia plástico que no guarda olores, es especial para manipular carnes y pescados. Primero se retiran las vísceras. Este conejo sólo traía hígado y riñones, hay otros que traen el corazón por ejemplo, este no. Es fácil retirar todo eso con la mano jalando levemente. Primero se cortan las patas delanteras o paletillas.
Para cortar las paletillas hay que localizar el huesito del extremo que une al tronco. Una vez localizado, con un cuchillo muy bien afilado se empieza a cortar para separar. La misma pieza indica para dónde.


Luego se cortan las patas traseras y el tronco se divide en dos, se separa el costillar del lomo y la falda, una parte que no tiene huesos salvo los de la columna, de los que se separa.
Para cortar las patas traseras es igual, se localiza el hueso que une con el tronco y ahí se empieza a cortar con una mano y con la otra se jala hacia afuera la pata. 
El tronco se divide en dos y el lomo se desprende de la columna con el cuchillo pegado al hueso.

Las patas separadas, sigue el tronco. Se divide en dos y el lomo se separa del hueso de la columna para que quede la pura carnita. Tanto el lomo como la falda son las piezas más sabrosas y jugosas.
¿Y en dónde aprendí a hacer esto? Pues en uno de tantos tutoriales de You Tube, vi varios y básicamente se corta igual. Les agregaré la liga del que finalmente me convenció más, el de la Chef Claudia Cepeda.
Tiré grasa y riñones pero el hígado lo guisé junto con todo y es una pieza muy sabrosa.
En todos los videos que vi advirtieron sobre la importancia de no astillar los huesos.
No fue difícil, no traía cabeza (eso me pareció lo más impresionante), pero para la otra, si es posible, lo voy a pedir despiezado.

Notas:

Para prepararlo estuve viendo videos, varios, y leyendo muchas recetas. Finalmente elegí la de un español Francisco González Calleja medio chistoso, fue la que más me latió, además de que Pedro quería el conejo con papas, como fuera, pero con papas, así que elegí esta receta con un cambio: le añadí un poco de harina para que el caldito espesara y fue una decisión acertada.
También estuvo bien que le agregara los chiles nuevos que traje de Milpa Alta, Distrito Federal, le dieron un toque muy rico. Ya les platicaré de ese viaje, compré chiles secos varios y un poco de mole de San Pedro Atocpan que está en la misma delegación, maíz rojo y los chiles nuevos que espero sembrar, estoy secando unas semillas a ver si se me dan, espero...

Un conejo es suficiente para tres o cuatro personas. La carne es magra, suave, sabrosa y... escasa. Lo ideal sería repartir unas dos o tres piezas por persona. La parte del lomo y de la falda son muy sabrosas, pero pequeñas.

He visto conejo en algunos supermercados pero este, particularmente, lo compramos en una carnicería que está en Santa Ana Tepetitlán y se llama El Barranqueño.

Hasta la próxima y ¡buen provecho!

lunes, 13 de julio de 2015

Arroz rojo II

Increíble pero cierto, con una mamá cocinera y resulta que nunca aprendí a hacer arroz rojo hasta que vi el video de Marisolpink. Pues bueno y casi a manera de anécdota aun cuando compartiré la receta, en una de las publicaciones de Laurel y su cocina en mi cuenta de Facebook, mi primo Alfonso que vive en Sinaloa, además de recordar con cariño a mi mamá comentó que gracias a la receta de "mi tía Yeyé" sabía hacer arroz rojo. Gran sorpresa.
Le pedí la receta y aquí está. Me quedó de lujo y, si me apuran, me gustó más que de la otra forma, además de que como que voy ganando seguridad así que lo cociné a mi manera; combiné los factores y me dio resultado. Con otra buena noticia: cuando me salió el arroz, por fin, preparé sólo una taza, pero cuando quise hacer dos, se me volvió a batir y a cocer disparejo. Creo que la calidad del arroz tiene que ver, aparte de otros factores, el caso es que ya me salen dos tazas sin que se bata y cocido parejo, estoy muy contenta.
Pensaba no volver a publicar receta de arroz rojo pero como he platicado tanto de la receta de mi mamá, algunas personas me la solicitaron así que con gusto:

Arroz rojo. Fotografía: Laura Castro Golarte.

De La Cocina de Yeyé

Ingredientes

1 taza de arroz
2 tazas de agua
Aceite de maíz, el necesario
1 puré de tomate
3 dientes de ajo
½ cebolla
3 chiles serranos
1 cubito de consomé de pollo en polvo o una cucharadita
Sal al gusto
1 lata mediana de granitos de elote (opcional)

Preparación
Se vierte un poco de aceite en la cazuela y cuando está caliente se fríen los ajos, los chiles y la media cebolla un poco. Luego se incorpora el arroz, sin lavar, se fríe hasta que dore; luego se agrega el puré de tomate a que fría poco; se añaden dos tazas de agua, el cubito o la cucharadita de consomé y la sal. Ya que empieza a hervir se añaden los granitos de elote, se baja el fuego y se deja en la lumbre hasta que se consuma el caldo.

De Laurel y su cocina

Ingredientes

1 taza de arroz
2 tazas de agua
1 caballito de tequila de agua
3 cucharadas de aceite de maíz o cártamo
1 jitomate grande
2 dientes de ajo
1/4 de cebolla
2 chiles serranos
1 rama de cilantro
Sal al gusto
1 pizca de consomé de pollo en polvo

Preparación
Primero, el jitomate se corta en cuartos y se echa en el vaso de la licuadora; se licua en la máxima potencia y ahí se deja.
Se vierte el aceite en la cazuela y cuando esté caliente se fríen los ajos, los chiles y la media cebolla troceada toscamente. Se retiran los pedazos de cebolla y los ajos y se licuan junto con el jitomate.
El arroz, sin lavar, se fríe hasta dorarlo en la misma cazuela en donde quedaron  los chiles serranos toreados. Cuando esté dorado parejo se le vierte el puré natural de tomate, sin colar; en cuanto cambie de color y se reseque se vierte el agua; luego se añade la sal (más o menos una cucharadita y un puntito más), la pizca de consomé en polvo y la rama de cilantro.
En cuanto suelte el hervor se mezcla con una cuchara y se prueba para rectificar de sal. Si hace falta se agrega la necesaria. Se vierte el agua medida en el caballito de tequila, se baja el fuego al máximo, se tapa y al cabo de 20 o 25 minutos, cuando se haya consumido el líquido, se apaga el fuego, se retira la cazuela de la estufa y se deja reposar el arroz unos cinco minutos antes de servirlo.

Quedó perfecto. Fotografía: Laura Castro Golarte.

He aquí el resultado, creo que nunca me había quedado tan bien. Ahora sí que puedo decir que esta es mi receta. Hay diferencias con respecto a la receta que publiqué el pasado 4 de junio (Arroz rojo I), y con respecto a la de La Cocina de Yeyé, también sobre todo  porque prefería usar el jitomate natural. Lo más alentador y emocionante es que, con cambios y todo ¡me salió!

Para hacer dos tazas basta con duplicar la cantidad de arroz, obviamente; y la de agua. El caballito de tequila de agua sigue siendo uno; si acaso se agrega un jitomate guajillo o saladet y la cebolla es media en lugar de un cuarto. La cantidad de aceite no se duplica, sólo se agrega una cucharada más y ya.

Bueno, pues comimos arroz rojo con vaca frita de la cocina cubana y kolchas de la cocina hindú; la siguiente entrada será la vaca frita ¡hasta la próxima y buen provecho!

jueves, 4 de junio de 2015

Arroz rojo

Sí, arroz rojo. Quizá suene muuuy básico, pero para algunas personas como yo era un verdadero enigma, un reto. El arroz blanco me queda espectacular; he hecho arroces de distintas maneras y todos me quedaban bien, verde, a la jardinera, con ajo y nueces, en fin, pero el arroz rojo, no. Lo hice de todas las formas y con todos los consejos: enjuagado, sin enjuagar, dorado casi hasta quemarlo; no tanto, con el jitomate agregado, descontado, natural, con puré comercial, secado al sol, en olla de barro, de peltre... en fin, de todas las maneras y nada, si bien quedaba muy bueno de sabor y nunca lo desperdiciamos, se me apelmazaba y pues no, así no.
Entonces desistí, hasta que un día se me ocurrió entrar a YouTube, otra vez, a buscar un tutorial y dí con la técnica perfecta. El canal es de Marisolpink, una chava joven que sí sabe cocinar. He preparado varias de sus recetas y todas me han salido muy bien.
A su receta le hice algunos cambios: le agregué ajo y no le pongo verduras, pero todo lo demás igual y por fin ¡me salió!


Arroz rojo esponjado y sin batirse. Foto: Laura Castro Golarte.

Ingredientes
1 taza de arroz sin enjuagar
2 tazas de agua más un caballito de tequila 
3 cucharadas de aceite
3 jitomates saladet o guajillo
1/8 de cebolla
1 pizca de consomé en polvo
Sal al gusto
1 rama de cilantro
2 o 3 chiles serranos
1 diente de ajo de chico a mediano

Preparación
Primero hay que tener todo preparado. El arroz sin enjuagar se echa en la olla y se agregan las cucharadas de aceite, todavía no se prende la estufa.
El jitomate cortado en cuartos se pone en la licuadora junto con la cebolla y el diente de ajo sin el brote y se licua. Se deja el vaso a la mano, lo mismo que la sal, el consomé, los chiles y el cilantro.
Por cada tanto de arroz son dos de agua así que es mejor medir el agua y verterla en un recipiente, y se llena de agua un caballito de tequila; también deben estar a la mano
Ahora sí: se prende el fuego y se empieza a revolver  el arroz constantemente hasta que dore. No se debe perder de vista porque si no, o se dora disparejo o se quema. 
El arroz se dora revolviendo constantemente. Creo que sí se alcanza a apreciar la diferencia entre el arroz de las dos fotos de arriba y el color del arroz de las dos fotos de abajo.

Al llegar a este punto se añade el licuado de jitomate (con cuidado porque el sartén está muy caliente y "brinca") y se revuelve hasta que cambia de color y se aprecia el fondo del sartén o de la olla, prácticamente se debe evaporar todo el líquido del licuado.
En ese momento se le echa el agua, los dos tantos (el caballito todavía no), y se sazona con sal y consomé, también se agregan en este punto los chiles y la rama de cilantro. Se prueba de sal con una cuchara y se rectifica. Entonces sí se agrega el agua del caballito para reponer líquidos y hay que esperar a que suelte el hervor. En ese momento se baja el fuego a lo mínimo, se tapa la olla y se cuentan 20 o 25 minutos (depende de la estufa y de la altura sobre el nivel del mar, cada quien conoce sus tiempos). Sí recomiendo un temporizador o relojito de cocina porque por lo general, mientras está el arroz nos ponemos a hacer otras cosas, ya me ha pasado que se me olvida y se me reseca horrible, pero con el cronómetro o como se llame no hay pierde.
Una vez transcurrido el tiempo se verifica que todo el líquido se haya consumido y si es así, se retira la olla de la estufa y se deja en lugar fresco a que repose y termine de evaporar, con cinco minutos es suficiente. Entonces ya se puede revolver y servir. ¡Buen provecho!

Aquí se añadió el licuado de jitomate, cuando se evaporó el líquido se añadieron el agua, los condimentos, los chiles y el cilantro, luego se rectificó de sal, se bajó el fuego y a esperar.
A la izquierda está el caballito de tequila con agua, el tamaño es el tradicional porque ahora los hacen de muchas formas, capacidades y tamaños; en el centro está una taza medidora que usé para el arroz y los tantos de agua y a la derecha mi relojito de cocina que me encanta, una monería, una mini batidora que me costó como 50 pesos en Goiti, una tienda con algunos años de antigüedad en Guadalajara, pero hay en muchas partes y muy variados, muy monos.
El emplatado, digo, para darle un plus a la presentación con dos aritos de cocina quedó así, lindo y rico.
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