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martes, 9 de enero de 2018

Pasta con salsa cremosa de champiñones y tocino

Para la Nochebuena pasada me tocó preparar la pasta. Me encantó la tarea porque además, recién desempacada de un viaje largo a ciudades de Europa, conocí algunas técnicas e ingredientes de la cocina, en este caso, italiana, gracias a la magia culinaria de mi amiga Daryela con la que tuve un reencuentro maravilloso después de más de 30 años de no vernos.
Así que esta receta es la que compartiré hoy después de tantas semanas sin publicar en este espacio  con la certeza de que es un platillo que se puede preparar y servir en cualquier momento del año, para una cena o comida formal acompañado de una ensalada muy bien aderezada; y también puede ser acompañamiento o entrante. 
Como sea que se decida, es una pasta que no tiene pierde y pues, no es por nada, pero fue celebrada por todos los comensales, quedé muy bien con ella... modestia aparte. Sólo cometí un error: no supe calcular las cantidades. Me dijeron que para 50 y me pasé no sé por cuánto, pero comimos pasta varios días y no nos enfadó, hasta eso, y bueno, repartí aquí y allá. La receta que comparto está calculada para seis u ocho comensales considerando que el platillo es principal.
Antes de empezar con los ingredientes y el procedimiento, muy sencillo por cierto, sólo quiero decir que el tocino lleva un corte especial que ya verán en las fotografías. Traté de cortarlo como un ingrediente que conocí en Italia: guanciale. Creí primero que era panceta o un tipo de tocino extraño y desconocido pero delicioso a más no poder, y no; es papada de cerdo curada, una delicia que ojalá tengan la oportunidad de probar algún día. 
Un consejo de lujo de mi amiga Daryela: la salsa se empieza a preparar al mismo tiempo que se pone a hervir el agua con sal para cocer la pasta, de manera que estén listas prácticamente de manera simultánea para escurrir, mezclar y servir.

Pasta con salsa cremosa de champiñones y tocino.

Ingredientes

500 gramos de pasta corta
250 gramos de crema ácida espesa
250 gramos de champiñones
250 gramos de tocino cortado en rebanadas gruesas
1 cebolla de rabo mediana
1 diente de ajo grande 
1 pizca de pimentón picante o paprika
3 o 5 ramitas de perejil
Sal de mar y pimienta recién molida al gusto
Queso parmesano o tipo parmesano, rallado, al gusto
Aceite de oliva virgen extra, el necesario


Preparación

Empezamos con la preparación de todos los ingredientes: se pica la cebolla finamente y los ajos se pelan, se cortan por el centro, se retira el brote y se tienen listos para machacarlos.
Los champiñones se rebanan con un cuchillo filoso y se reservan. 


Champiñones enteros y rebanados del lado izquierdo; y del derecho, la cebolla finamente picada y los ajos (las fotos corresponden a las cantidades para "cincuenta").
El tocino se corta en tiras como se muestra en la fotografía y se fríe en un sartén grande sin aceite. Se saca y se reserva. En el mismo sartén se añade un chorrito de aceite de oliva, como una cucharada sopera, y ya que esté caliente se echa la cebolla y encima de la cebolla para que no se queme, se machacan los ajos. Si es necesario se baja un poco el fuego.
El propósito de hacerlo así es que el ajo no se queme y es que machacado le da un toque muy delicado a la salsa.


El tocino se pide en rebanadas de medio o un centímetro de grosor y luego se corta en tiritas delgadas. Se fríe, se saca del sartén y se reserva.

Sobre el montón de cebolla se machaca el ajo y luego se mezcla con el aceite. Se fríe hasta que acitrone. Y de inmediato se añaden los champiñones rebanados.
Se agregan los champiñones y se revuelve todo muy bien. Cuando los hongos estén en el punto deseado, se incorpora el tocino y de inmediato la crema, se mezcla todo, se sazona con sal y pimienta, se añade un cucharón del agua en la que se coció o está cociendo la pasta y se deja hervir a fuego medio.


Los champiñones en el punto que me gusta. Es el momento de añadir la crema y un cucharón del agua en la que se coció la pasta.
Si los cálculos no fallan, es el momento de escurrir la pasta y, en cuanto eso suceda, dejarla en la misma olla en la que se coció y bañarla con la salsa una vez que haya hervido y se haya rectificado de sazón. Es el momento de agregar el pimentón; un toque apenas.
Se mezcla y ya para servir, de inmediato, se le espolvorean queso parmesano al gusto y perejil fresco picado.


La salsa, recién añadidas la crema y el agua de cocción de la pasta.

Notas:
1.- El tiempo de cocción de la pasta es, siempre, el que indica el paquete. Se pone a hervir agua, se añade sal y en cuanto suelte el hervor se agrega la pasta de golpe. Es muy importante respetar el tiempo para que la pasta quede al dente.
2.- Si por alguna razón es necesario recalentar, hay que hacerlo en el horno y no en la misma olla porque se sobre-cocerá y se apelmazará.
3.- Si acaso está lista la pasta antes que la salsa, se escurre y se le agrega y mezcla un chorro de aceite de oliva para que no se pegue.
4.- Si es demasiada pasta y poca salsa, parte de la pasta recién cocida y bañada con aceite, se puede congelar en cuanto se enfríe.
5.- El corte del tocino así es para emular el guanciale italiano que se usa para la pasta a la carbonara por ejemplo, pero de pasada descubrí que el tocino conserva muy bien su forma. 
6.- Esta receta se puede preparar con pasta larga o con otras pastas cortas, sin embargo, seguí la recomendación de mi suegra: con el fusilli se retiene muy bien la salsa.
7.- Reitero: las fotografías de la entrada corresponden a las grandes cantidades que hice para Nochebuena, no a una receta para seis u ocho personas.


Pasta con salsa cremosa de champiñones y tocino. ¡Deliciosa!
Espero que les guste y les reitero la invitación para compartir experiencias y hacer comentarios.
Hasta la próxima y ¡buen provecho!

martes, 30 de agosto de 2016

Bolognesa

Se dice que la salsa bolognesa o boloñesa data de la Antigua Roma, más o menos del siglo primero antes de nuestra era, sin embargo, estaría bueno saber qué usaban en lugar de jitomate (tomate rojo), porque ese fruto rojo maravilloso, presente en la gastronomía de todos los países, es americano. 
Difícil de indagar, quizá algún historiador de la cocina italiana lo sepa o emprenda la investigación algún día, porque la receta original, que para su conservación fue depositada en la Cámara de Comercio de Bolonia desde 1982 (según un video italiano --Ragú alla Bolognese-- y el blog San Tommaso), incluye entre sus ingredientes, cinco cucharadas de salsa de tomate.
La receta ha sufrido cambios pero no precisamente en el tomate, al menos no se indica así en ninguna de las fuentes que consulté, incluyendo el libro Especialidades de Italia. El arte en la cocina de editorial Könemann (2004), en la que lleva tomate pero concentrado (en Italia lo venden en unos tubos parecidos a los que contienen dentífrico o pomada).
Mi amiga Daryela, que vive en Italia, aportó su sabiduría y experiencia culinaria para la elaboración de la receta de agosto y fue muy clara al especificar que leche no, ya no; y algo más muy importante: no lleva ajo. Así es, aunque usted no lo crea.
Pero vamos a la receta porque nada más de escribir detalles, ya se me antojó.
Por curiosidad y por no dejar, voy a incluir la receta original al final y notas con algunos cambios y adaptaciones de las que espero no se enteren los boloñeses, hasta donde sé, son sumamente estrictos con el cumplimiento de las recetas originales.

Espagueti a la bolognesa.
Ingredientes

500 gramos de carne molida de res
1 taza de puré de tomate
4 jitomates cocidos y pelados
1 cebolla mediana
1 zanahoria grande
1/2 varita de apio
3/4 de taza de vino tinto
1 taza de caldo de res
1/4 de taza de aceite de oliva
Sal y pimienta recién molida al gusto
1 rama de romero
300 gramos de espagueti

Preparación

Primero, a los jitomates se les hace un corte en cruz en la punta, apenas para cortar la piel y se ponen a medio cocer, sólo lo suficiente para que se desprenda la piel. La zanahoria se pela y se pica en cubitos muy finos, lo mismo que la cebolla y el apio. 

Las verduras que se necesitan para la receta; se pican finamente cebolla, zanahoria (previamente pelada) y apio; el jitomate se cuece un poco para retirar la piel y se disponen los demás ingredientes: la carne, el aceite, el caldo y el vino tinto, así como la rama de romero, sal y pimienta.
En un sartén grande se vierte el aceite de oliva y se sofríen ahí las verduras hasta que acitronen, que se vean transparentes. Cuando eso suceda se añade la carne y se mezcla muy bien al tiempo que se desbarata con la palita para que quede muy finita.

Las verduras se sofríen en el aceite de oliva caliente hasta que acitronen; luego se incorpora la carne y se mezcla todo muy bien con ayuda de una palita para que la carne quede finita.















El jitomate pelado se licua y se mezcla con el puré. Esta salsa se vierte sobre la carne junto con el vino tinto y el caldo. Es el momento de sazonar con sal y pimienta negra recién molida y se añade la rama de romero.

El jitomate se pela y se licua junto con el puré. Esta salsa se vierte sobre la carne, se añaden el vino y el caldo, se sazona con sal y pimienta, se agrega la rama de romero  y se deja a fuego bajo por espacio de una hora.
Unos 15 o 20 minutos antes de que esté lista la bolognesa o ragú, que se deja a fuego bajo por espacio de una hora, en agua hirviendo con sal se pone a cocer el espagueti o la pasta de su preferencia. En los textos y recetas que leí hay coincidencia en que en Italia casi no se acostumbra con espagueti sino con otro tipo de pastas como penne o tallarines. Es al gusto. Por lo general, el tiempo de cocción que se especifica en el paquete es el adecuado, pero como hay variaciones por temperatura y altura, incluso hay cambios de una estufa a otra, es necesario estar probando la pasta para que nos quede al dente, suave al hacer el corte con los dientes y firme por dentro. En cuanto desaparezca un punto blanco que se alcanza a ver en el centro, está lista. Se escurre, se sirve en cada plato y se baña con la bolognesa. 

Bolognesa.

Notas:
1.- A la cebolla se le retira la primera capa que por lo general está maltratada, es más gruesa y a veces también se oxida; y el apio se puede "rasurar" un poco con el mismo pelapapas para quitar algunas hebras fibrosas. Lo del apio es opcional.

2.- Esta receta esta adaptada para reducir la cantidad de grasa así que suprimí el tocino. Sin embargo, para añadirlo, simplemente se corta en trocitos y se sofríe en un sartén antes que las verduras. Cuando está listo se retira y en la misma grasa más un poco de aceite de oliva, se acitronan las verduras y lo demás. Antes de agregar el caldo, el vino y la salsa de jitomate, se incorpora el tocino al guisado.

3.- Cuando la piel de los jitomates empiece a desprenderse, se sacan del agua y se ponen en un tazón con agua fría para detener la cocción y estar en condiciones de pelarlos.

4.- La razón por la que se agrega puré comercial es para equilibrar la acidez. Bueno, eso dicen los que saben.

5.- En la diversidad de recetas que encontré, se prepara tanto con vino tinto como blanco. Mi amiga Daryela prefiere el blanco y algún día la prepararé así, pero en esta ocasión cociné con tinto porque era del que disponía en casa.

6.- Antes de servir, se retira la rama de romero y hay que tener cuidado para que no queden hojitas en el guisado. Daryela me recomendó que amarrara con un hilito la rama de romero pero no tuve así que la dejé suelta. Sólo se le cayeron algunas cuantas hojitas y fue fácil quitarlas, pero si la pueden amarrar, mejor.

7.- La acompañamos con una ensalada sencilla: lechuga orejona, tiritas de pimiento amarillo, verde y rojo; jitomate cortado en gajos; cebolla en medias lunas, sal, pimienta, aceite de oliva, limón y vinagre balsámico. Rica. 

8.- Quedó espectacular. No fue necesario agregar queso parmesano, pero si es de su gusto, adelante. Algo muy importante: todo el tiempo que se lleva de preparación y cocción contribuye a su conservación por más tiempo. En mi caso, necesitaba reservar una porción y guardarla por una semana y mi sorpresa fue grande porque la salsa estaba perfecta, casi como recién hecha.

Espagueti a la bolognesa con ensalada fresca.
Receta original
Según diversas fuentes, la receta original de la bolognesa fue depositada en la Cámara de Comercio de Bolonia en 1982 por la Academia Italiana de la Cocina y por la Cofradía del Tortellino, con el propósito de que no se perdiera su esencia.
Es muy similar a la que acabo de compartir, cambia por detalles mínimos, pero anexo los ingredientes a continuación:

400 gramos de carne de res 
150 gramos de tocino (panceta)
50 gramos de zanahoria
50 gramos de cebolla
50 gramos de apio
5 cucharadas de salsa de tomate
1/2 vaso de vino blanco
200 mililitros de leche
Sal y pimienta

En el video cuya liga anexé en el primer párrafo, la cocinera sí le agrega leche y el ragú queda muy oscuro, quizá también por la utilización de pasta concentrada de tomate. Ella combina mantequilla y aceite para freír, aun cuando se supone que lo original es usar sólo la grasa del tocino más un poco de manteca de cerdo. Al parecer, esta última práctica sí se ha suprimido, aunque de seguro alguien en Bolonia la prepara con todas las de la ley.
Otra diferencia con respecto a la receta de Sonia en la cocina de Giallo Zafferano es que ella combina carne de res y de cerdo, pero según la receta original, debe ser sólo de res.

Espero que les guste y que me cuenten si la preparan. Buen provecho y ¡hasta la próxima!

miércoles, 30 de marzo de 2016

Pizza

Estamos de vacaciones todavía, es primavera y la pizza es un platillo accesible y tan versátil como se quiera. Es famosa por su aporte de calorías pero su consumo no ha disminuido además de que hay formas de hacer adaptaciones para restar unas cuantas; de cualquier manera, me imagino, creo, supongo, que no es algo que se coma todos los días. 
Es nuestro caso: allá de vez en cuando, y qué mejor si se prepara en casa. Esta receta ya la he cocinado varias veces y no tiene pierde. Queda buenísima. He visto varias recetas para hacer pizza fácil y rápido, pero por lo general incluyen salsas industrializadas y eso sí que no me gusta. Luego por eso aumenta el total de calorías, porque casi siempre esas salsas, además del sodio por los conservadores, incluyen azúcar en abundancia cuyo contenido calórico se suma al de la masa, del queso y así.
La cuestión es perderle el miedo a la levadura. Así es, aunque para muchos esto suene extraño, me he topado con esa expresión en repetidas ocasiones cuando comento sobre lo que he preparado con levadura: "Ay no, con levadura no porque le tengo miedo". Bueno, no es un monstruo ni nada por el estilo, tampoco es cara por si acaso se echara a perder y si millones la usan en el mundo, todos podemos. ¿Es latosa? Realmente no. Lo único que se requiere es paciencia para dejar la masa reposando para que doble su tamaño y eso es todo. La salsa se hace en un tris tras y el relleno, al gusto. Podríamos decir que es laboriosa, se lleva su tiempo, aunque no creo que esto sea desventajoso, al contrario, bueno, a quienes nos gusta cocinar es un deleite hacerlo con tranquilidad cuidando cada uno de los pasos de todo el proceso.
Ahora, si no se dispone de una batidora con gancho amasador, sí cuesta un poco más de trabajo porque hay que amasar y amasar hasta que la masa quede en su punto; con batidora sí se facilita muchísimo el trabajo.
Esta receta en realidad incluye dos: la masa y la salsa, así como versiones clásicas para el relleno.
Por supuesto, la idea de esta receta es hacer yo misma platillos que por lo general se compran.

Pizza de salami con champiñones.
Ingredientes

Para la masa
2 tazas de harina
1 taza de agua tibia
1/4 de taza de aceite de oliva 
1 sobre de levadura (11 gramos)

Para la salsa
10 o 12 jitomates saladet grandes
1 manojo de albahaca
3 cucharadas de aceto balsámico
2 cucharadas de salsa inglesa
5 dientes de ajo
1 rama de romero
Aceite de oliva, el necesario
Sal y pimienta
1 pizca de azúcar

Para el relleno
Queso mozzarella
Salami o pepperoni
Champiñones
Pimiento verde
Piña
Jamón
Arúgula
Queso de cabra
Chorizo
Cebolla
Salchichas

Preparación
La levadura se disuelve en la taza de agua tibia y el aceite y se deja reposar unos diez minutos (el tiempo varía dependiendo del clima) hasta que la mezcla empieza a burbujear.
Mientras, se disponen dos tazas de harina en el tazón de la batidora; o en la superficie para amasar y se hace un volcán. 

Levadura, agua y aceite se mezclan y se dejan reposar. Las dos tazas de harina se echan en el tazón de la batidora, luego la mezcla de levadura y se amasa a velocidad media hasta que la masa luzca homogénea y tersa. Se vacía sobre la superficie de trabajo y se amasa un poco hasta formar una bola.
La masa se acomoda en el mismo tazón, previa y ligeramente engrasado con aceite de oliva, se unta también la bolita y luego se cubre con plástico (papel film).
Se amasa en la batidora a velocidad media hasta obtener una masa homogénea. Se coloca en la mesa de trabajo, ligeramente enharinada y se amasa durante unos tres minutos, se forma una bola y se unta con aceite de oliva por todos lados. El tazón de la batidora también se unta con aceite y ahí se coloca la masa, se tapa con plástico de cocina (papel film) y un trapo y se deja en un lugar de tibio a caliente, más o menos una hora o hasta que doble su tamaño. Mientras reposa, se prepara la salsa.

Jitomates saladet cortados en cuartos, cinco dientes de ajo partidos a la mitad (se les retira el brote), aceto balsámico y aceite de oliva.
Además de los ingredientes de la fotografía, se va a necesitar una rama de romero y un manojo de albahaca. Puede ser albahaca congelada y en ese caso no es necesario descongelarla, se agrega así tal cual. Salsa inglesa y sal y pimienta. 
Primero se vierte el aceite en una cazuela onda y se empiezan a sofreír los ajos y los jitomates cortados. Luego se agrega la albahaca.

La albahaca que usé la tenía congelada. Nada más las saqué del congelador y así la añadí.
Se vierten el aceto balsámico y la salsa inglesa, se sazona con sal, pimienta y una pizquita de azúcar.
Se deja en la lumbre más o menos 40 minutos, deben integrarse muy bien los ingredientes y revolver de vez en cuando. Cuando cambie de color el jitomate y todo se vea como desbaratado, se retira la rama de romero y se licua en licuadora convencional o de inmersión.

Así ya está lista antes de licuarla. Se retira antes la rama de romero.
Se retira la masa del reposo y se coloca sobre la mesa de trabajo. Se corta a la mitad y se trabaja una de las mitades, la otra se cubre con el mismo papel film para que no se reseque. Se enharina la superficie y se le da la forma de la charola. Si tiene un comal redondo como el que aparece en la foto, es ideal, el cocimiento es parejo y más o menos rápido. Puede ser en molde para pizza o en una charola para horno rectangular.
Esta receta alcanza para dos pizzas, una redonda y otra rectangular o para tres redondas de tamaño mediano, aproximadamente, de acuerdo a las medidas comerciales.

Armado de la pizza antes de llevarla al horno. Se unta con aceite el comal, en este caso, para que la pizza no se pegue. Se amasa y se le da forma redonda. Luego se cubre con la salsa ya molida.
Use tanta harina como crea necesario para que la masa esté manejable y procure tener las manos siempre enharinadas. Se extiende con un rodillo o palote, se coloca en el molde, se cubre con la salsa. Después se espolvorea el queso rallado y se rellena al gusto: salami o pepperoni con pimientos; pepperoni con champiñones; hawaiiana o jamón con piña; chorizo con cebolla a la mexicana; o a la española si el chorizo es ibérico, en fin, hasta donde den el gusto y la imaginación. Una vez hice una con arúgula o rúcula y queso de cabra y quedó deliciosa.
Se mete en el horno precalentado a 350 grados Celsius por espacio de entre 18 y 25 minutos.

Después de la salsa sigue el queso, luego el relleno: arriba de salami con pimientos y abajo, la hawaiiana.
En esta ocasión hice tres:
De pepperoni con champiñones


De salami con pimientos


 Y hawaiiana




Notas:
Si la piña es natural, mejor, nada más que hay que tener mucho cuidado de que esté en su punto de maduración. Pero si es en almíbar, también se puede, sólo que también habría que agregar las calorías.
En casa nos gusta tener chile de árbol en hojuelas para añadir a la hora de comer, pero puede servirse también sin chile o con chile en polvo, al gusto.
Fuera de eso no le agregamos más.
En cuanto al queso, es fácil encontrar en el supermercado queso rallado para pizza que puede ser mozzarella, tipo mozzarella o una mezcla de varios quesos, usted elija.
Ya sabemos que la pizza es uno de los platillos favoritos de chicos y jóvenes así que, aprovechando que están de vacaciones, se les puede dar ese gusto.
Si le queda salsa, se puede congelar para una próxima ocasión, lo mismo que la albahaca, incluso la masa.

Sigo al pendiente de sus comunicaciones en este espacio, en la página de Facebook Laurel y su cocina y en el correo: laurelysucocina@gmail.com.
Buen provecho y ¡hasta la próxima!

martes, 28 de julio de 2015

Calabacitas rellenas a la italiana

A veces no salimos de las mismas guarniciones así que esta opción que me pasó mi amiga Daryela que vive en Italia me parece una alternativa diferente, económica, nutritiva y deliciosa. Son unas calabacitas rellenas fáciles de preparar y versátiles porque se pueden servir como guarnición de carnes rojas o blancas, como entrada o como cena ligera.
Aparte, el relleno que queda se puede usar en un omelette o con papas al horno. Las recetas nuevas por lo general las sigo a pie juntillas y luego hago cambios si lo considero necesario, pero en esta ocasión, como no tenía mortadela usé jamón y como no tenía mejorana (ya compré) le puse orégano.
Quedaron muy ricas y según me dijo mi amiga Daryela los cambios estuvieron muy bien, ella es una excelente cocinera. El caso es que no se nos cierre el mundo.

Calabacitas rellenas a la italiana.
Ingredientes
4 calabacitas grandes
2 rebanadas de pan de caja sin la corteza
¼ de taza de leche
3 rebanadas de mortadela o jamón 
2 cucharadas de queso mozzarella rallado
2 cucharadas de queso parmesano rallado
1 huevo
1 pizca de mejorana u orégano
Sal y pimienta al gusto
2 cucharadas de pan molido

Preparación
Las calabacitas se cortan a la mitad a lo largo, retirados ya los extremos, y se ponen a cocer en agua con sal por unos siete o 10 minutos. Deben quedar medio cocidas. Mientras, el pan se pone a remojar en la leche.

A las calabacitas se les cortan los extremos, luego se parten a la mitad a lo largo y se ponen a cocer en agua con sal por unos siete o diez minutos.Mientras, dos rebanadas de pan de caja sin las cortezas se remojan en leche.
En cuanto las calabacitas estén listas (no deben pasarse de cocción) se escurren y se remojan en agua fría, de preferencia con hielo, para que intensifiquen su color.
Ya que estén tibias, con una cuchara se les retiran las semillas, se colocan en una coladera y se salan para que escurran el agua.

En cuanto estén listas las calabacitas (no deben cocerse de más) se escurren y se remojan en agua fría, de preferencia con hielos para que intensifiquen su color verde. Luego se les retiran las semillas, se salan y se ponen a escurrir.
El jamón o la mortadela se cortan en cubitos y se ralla el queso. En un tazón se mezclan el pan remojado en leche, el relleno de las calabazas, el queso mozzarella, una cucharada de queso parmesano, el jamón o mortadela, el huevo, la pizca de orégano, sal y pimienta al gusto.
El jamón se corta en cuadritos y se pone en un tazón, lo mismo que los quesos rallados, el pan remojado, el pan molido, el huevo y el orégano o mejorana, se salpimenta y después se agregan las semillas escurridas, se mezcla todo y con eso se rellenan las calabacitas.
Se rellenan las calabazas y se cubren con queso parmesano y pan molido. Se meten al horno precalentado a 180º C (356º F) por media hora o hasta que gratinen.

Deliciosas.

Notas:
En México, el queso parmesano se puede sustituir por Cotija o añejo y el mozzarella por asadero o Oaxaca. Nada más con ese cambio el sabor será totalmente mexicano.


Las serví como guarnición con una carne asada, dos por persona, muy rico. Si acaso quedan, se pueden servir como cena ligera o como entrada por ejemplo, antes de una pasta. Se me hace que como guarnición de un pollo relleno quedarían muy bien también.

¡Buen provecho y hasta la próxima!

laurelysucocina@gmail.com
@laurelysucocina

lunes, 15 de junio de 2015

Lasaña a los tres quesos

Me gusta preparar pastas de distintas maneras, con diferentes salsas: fetuccini o tallarines, espagueti, fusilli, rigatone, estrellitas, letras, fideos... Y con recetas, sobre todo, de la cocina italiana y de la mexicana, porque también hay oriental pero a eso todavía no le llego. Sin embargo, a la lasaña le había estado sacando la vuelta, no sé por qué. Quizá porque de pronto me asaltaban dudas sobre el cocimiento, si se pre cocía, se cocía o se armaba el refractario con la lasaña cruda para su cocción en el horno, en fin, y como siempre había otras opciones, pues no se le llegaba el día a la lasaña.
Hace algunos meses vi un episodio de Kitchen Boss, uno de los programas del pastelero Buddy Valastro. Es en donde prepara comida en su casa e invita a sus hermanas, a sus cuñados o a sus tías. Esa vez preparó lasaña y apunté la receta. La preparé prácticamente igual y nos gustó sí, pero algo no checaba. Resulta que este hombre siempre que usa salsa o puré de tomate comercial, añade azúcar para restarle acidez pero en lo personal creo que la acidez es parte fundamental del jitomate. 
De su receta me gustaron varias cosas, pero entre la de Buddy y la lasaña que presentaré a continuación, claro que es esta la que ha gustado más. De la receta de Valastro me gustó la combinación de carnes: ternera (para la textura), cerdo (para la grasa), res (para el sabor) y chorizo italiano (para el picor). Yo sólo usé carne de res y chorizo y quedó estupenda. También me gustó la mezcla de quesos que prepara que de alguna manera sustituye a la salsa blanca. Sigue siendo una opción, nada más que, para la próxima, de ninguna manera añadiré azúcar y, bueno, así es como se aprende.
La lasaña que presento a continuación la saqué del canal de Marisolpink+ y resulta que es prácticamente la misma que incluyó mi hermana Lupita en la selección para el libro de La Cocina de Yeyé, nada más que hacía mucho que no la consultaba. Las variaciones son mínimas: vino tinto en lugar de blanco y más condimentos así como variedad de quesos.
Lo que cuenta es que nos atrevamos a combinar elementos de dos o tres recetas diferentes, jugar, cocinar sin miedo y darle variedad a nuestros menús cotidianos.
Bueno, aunque debo decir que esta receta no es precisamente para hacerla con frecuencia, menos si tenemos una vida laboral y/o estudiantil intensa, porque laboriosa y entretenida, sí es, pero al final el resultado vale la pena. Así que queda para las ocasiones especiales, sin duda alguna. Vamos por partes.

En varias etapas del proceso me ayudó con las fotografías mi hijo Patricio. Esta imagen, que me parece extraordinaria, la tomó él, Patricio Alarcón Castro. Me gusta para póster.

Ingredientes

10 tiras de lasaña
500 gramos de carne molida de res
250 gramos de tocino
5 jitomates saladet
1 cebolla
3 zanahorias
3 dientes de ajo
200 gramos de champiñones
518 gramos de puré de tomate
1 taza de vino tinto
200 gramos de queso Parmesano rallado
200 gramos de queso Chihuahua rallado
200 gramos de combinación de quesos italianos rallados
1 manojo de albahaca fresca
1 pizca de albahaca seca
½ cucharadita de orégano seco
1 pizca de pimienta recién molida
1 puñito de hojas de tomillo fresco
2 hojas de laurel
Sal de grano al gusto
Aceite de oliva extra virgen, el necesario
Para la salsa blanca
1 barrita de mantequilla
5 cucharadas copeteadas de harina
3 tazas de leche
1 pizca de nuez moscada
1 pizca de pimienta blanca
½ cucharadita de sal fina

Preparación

Los jitomates se licuan junto con un cuarto de cebolla y el puré que resulta, sin colar, se fríe en poco aceite de oliva en una olla honda. 
El puré, sin sal, se deja hervir a fuego alto y luego medio bajo, mientras se prepara lo demás.
Fotografía: Laura Castro Golarte.
Se pican finamente el resto de la cebolla y las zanahorias que deberán estar peladas. Los champiñones se pican también en rebanadas. Y el tocino, picado, se fríe con poquito aceite de oliva en un sartén grande.

La cebolla y las zanahorias, previamente lavadas y peladas, se pican muy finito. Y los dientes de ajo, después de que se les haya retirado el brote, se trituran con un machacador de ajos. Fotografía: Laura Castro Golarte.
El tocino no debe dorarse. Fotografía: Laura Castro Golarte.
Cuando esté listo el tocino (no debe quedar dorado),  se incorpora la carne y se fríe. Se desbaratan los trozos de la carne molida y se revuelve de vez en cuando. Cuando la carne empieza a soltar sus jugos se retira y se coloca en un tazón. En el mismo sartén se añade un chorrito de aceite si es necesario y se sofríen la cebolla, el ajo machacado y la zanahoria. Cuando acitronen se regresa la carne al sartén, se mezcla todo muy bien.
Al tocino se le añade la carne y se sofríe un rato, no es necesario que se cueza totalmente. Se deja en un tazón y mientras se sofríen la cebolla, el ajo machacado y la zanahoria. Después se mezcla todo.
Fotografías: Laura Castro Golarte.
Luego se vacía a la olla en donde está el puré natural. Se revuelve y al soltar el primer hervor se incorporan la taza de vino tinto (puede ser blanco seco) y el puré de tomate, se mezcla muy bien.
Espero que se alcance a apreciar la diferencia. En la olla de arriba todavía no agregaba ni el vino ni el puré comercial. Y en la de abajo ya. Fotografías: Laura Castro Golarte.
Se agregan los condimentos: la albahaca fresca picada finamente, las hojitas de tomillo, el orégano, la sal y las dos hojas de laurel. Se tapa, se baja el fuego y se deja alrededor de 30 minutos hasta que se resecan los líquidos. Hay que revisar y revolver de vez en cuando.

Se añaden los condimentos, se deja que suelte un hervor, se tapa y se baja el fuego.
Fotografías: Laura Castro Golarte.
Mientras, se prepara la salsa blanca o bechamel.
La mantequilla se derrite en un sartén a fuego medio; hay que tener mucho cuidado porque si no se quema. Antes de que se derrita del todo se incorpora la harina y se revuelve constantemente hasta que la harina se cueza (verifique el olor, con la experiencia alcanzará a distinguir el olor a harina cruda y a harina cocida). No debe dorarse mucho, pero en ese momento se empieza a verter en un chorrito, la leche, sin dejar de revolver, es mejor con una espátula porque ayuda a desbaratar cualquier grumo.
Cuando se haya terminado de agregar la leche y la consistencia de la salsa sea tersa y homogénea, se sazona con la pimienta blanca, la nuez moscada y la sal.
Ingredientes para la salsa blanca; las cucharadas de harina son copeteadas. Fotografías: Laura Castro Golarte.
Antes de empezar a preparar la salsa blanca es importante revisar cómo está la salsa de carne; es momento de añadir los champiñones. Se deja cuando mucho unos tres minutos en el fuego, se apaga y se tapa la olla. Ya está lista para cuando empecemos el armado. Fotografías: Laura Castro Golarte.
De izquierda a derecha y de arriba a abajo, el procedimiento de la salsa blanca. Una vez que empezamos a hacerla no podemos despegarnos de la estufa ni dejar de revolver. La mantequilla, al derretirla, debemos cuidar que no se queme; al añadir la harina, hay que revolver y revolver para que no se hagan grumos y que la harina no se dore de más. Luego se incorpora la leche poco a poco, y en el primer tanto la harina se convertirá en una especie de engrudo, pero conforme vamos añadiendo más leche irá tomando su consistencia clásica. Poco antes del final se sazona con sal, pimienta blanca y nuez moscada, una pizca, porque si se nos pasa la mano, amarga. Fotografías: Patricio Alarcón Castro.
Las hojas o láminas de lasaña se cuecen en agua hirviendo con sal y un chorrito de aceite de oliva. Cuando estén al dente se sacan del agua hirviendo y se pasan a un recipiente con agua fría para detener la cocción.
Es importante tener a la mano el queso rallado o para rallar en el momento. La marca de la lasaña es la de su preferencia. A mi me gustó esta por el tamaño (25 centímetros de largo), porque está rizada, por el sabor y por el precio (24.90 pesos mexicanos, 450 gramos). A la hora de cocer la lasaña se añade sal y un chorrito de aceite de oliva para que no se pegue y es muy importante que esté al dente, es decir, que esté suave por fuera y que al morder ofrezca un poco de resistencia. Si corta la lasaña o cualquier pasta y se ve una línea blanca en el centro, todavía no está. Cuando esté lista se pasa a un tazón con agua para cortar la cocción y para que se enfríe y poder manejarla. Fotografías: Patricio Alarcón Castro.
En un refractario rectangular se cubre el fondo con salsa blanca, no mucha, luego lasaña, carne, queso italiano y bechamel. Lasaña, carne, ahora queso Chihuahua y parmesano, se espolvorea con albahaca seca y se mete al horno precalentado hasta que el queso gratine perfectamente. Depende de cada horno pero son entre 20 y 25 minutos.
Esta receta alcanza para un molde refractario grande y dos capas de lasaña; y un molde pequeño como de 25 centímetros de largo con dos capas también. Aquí las fotografías del armado de los refractarios. Usé tres tiras de lasaña por capa y completé con pedacitos de otra tira las dos capas; al final me sobró un pedazo como de ocho centímetros.

Capa de salsa blanca y luego de lasaña. Buddy Valastro sirvió primero una capa de la salsa de carne y la receta de mi hermana Lupita lleva primero la lasaña pero en un molde previamente untado con mantequilla.
Fotografías: Patricio Alarcón Castro.
Carne, combinación de quesos italianos, salsa blanca o bechamel, lasaña, queso Chihuahua y queso parmesano rallados, albahaca seca espolvoreada, para terminar. Fotografías: Patricio Alarcón Castro.
Aquí están los dos refractarios y alcanzó para ocho comensales que quedaron felices y satisfechos, porciones bien servidas acompañadas con ensalada. Fotografía: Laura Castro Golarte.
Notas: De pronto sentí que me faltó salsa blanca, pero cuando saqué los refractarios del horno supe que apenas estuvo bien, si no, se hubiera desbordado. Es difícil poner la segunda capa de bechamel, se revuelve un poco con el queso y la salsa de carne, pero no importa.

Después de sacarla del horno es importante dejarla reposar unos minutos (no mucho porque se enfría) para que a la hora de servir no se desbarate y conserve su forma.

En cuanto a la cantidad de puré de tomate comercial, es rara, sí, lo que pasa es que compré dos tetra brick que estaban en promoción con 23 % más de contenido; cada envase contenía 259 gramos.

Reitero la importancia de no separarse de la estufa ni del sartén cuando empiecen a preparar la salsa blanca. Debo confesar que eché a perder una receta, bueno, llegué hasta la harina, y es que la mantequilla se me doró y la harina se quemó. Tuve que tirar y cambiar de sartén porque pensé que si la hacía en donde mismo, la siguiente se echaría a perder; ¿la razón? Me distraje con otras cosas. Ojo con la salsa blanca, pero una vez que les salga bien les será muy útil porque es básica para muchas otras recetas, la volveremos a usar en otros platillos.

Creo que no me falta nada por decir, pero si omití algún dato o tienen dudas, con toda confianza me pueden dejar sus comentarios aquí abajo. Se pueden suscribir dejando su correo electrónico y participar en este sitio como miembros para que no se pierdan ninguna publicación. Gracias y ¡buen provecho!

Me faltó decir que se puede hacer la salsa de carne un día y al siguiente lo demás para que no sea tan cansado.

P. D. Se me olvidó tomar fotos de la lasaña al salir del horno, pero no volverá a suceder, lo prometo.